La vacunación masiva a un lado del muro contrasta con la situación en los territorios palestinos, donde no ha llegado una sola dosis. La Autoridad Nacional Palestina (ANP) no ha pedido vacunas a Israel, pero desde su ministerio de Exteriores recuerdan “sus claras obligaciones legales con el bienestar de la población palestina bajo su ocupación ilegal”. A la espera de conocer la cuota que pueden recibir gracias al programa Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS), diseñado para hacer llegar vacunas a países pobres, el ministerio de Salud dio la “aprobación de emergencia” a la Sputnik V fabricada por Rusia.

La ministra de Salud, Mai Alkaila, confirmó el acuerdo con Moscú para la compra de una vacuna que esperan recibir a finales de mes. El objetivo es lanzar una campaña inicial que espera alcanzar al 70 por ciento de los palestinos de Gaza y Cisjordania.

Los israelíes defienden que no es su responsabilidad la vacunación en los Territorios Palestinos, pero se ha abierto un debate médico, además de político, en los medios ya que hay expertos que defienden que es imposible lograr la inmunidad de grupo que buscan las autoridades para marzo si no se extiende la vacuna al otro lado del muro. Cada días más de cien mil palestinos cruzan a Israel o entran en las colonias de Cisjordania para  trabajar. Los israelíes que viven en estos asentamientos sí tienen acceso a la vacuna de Pfizer. Organizaciones internacionales de derechos humanos como Amnistía Internacional (AI) recordaron que el artículo 56 del IV Convenio de Ginebra recoge el deber de Israel a actuar contra “la propagación de enfermedades contagiosas y epidemias” de manera preventiva en los territorios que controla.