Un jefe con las botas manchadas

“Coge mi chaleco y casco”. Había empezado un tiroteo serio y mientras el fotógrafo Tom Pilston se vestía su equipo, Richard Beeston se cubría con el maletero del viejo Mercedes que habíamos alquilado esa mañana y me cedía el suyo. “Tengo cáncer y me quedan pocos meses. Eso sí, no se lo digas nunca a mi mujer”, dijo sin perder la flema británica mientras él mismo me ajustaba el velcro del chaleco y se ponía a cubierto en un callejón próximo. Fue la primera mañana de una intensa semana de trabajo en Siria junto al jefe de la sección de Internacional de The Times, uno de esos jefes que se manchan las botas y quiere ver en primera persona a las fuentes de sus artículos, una leyenda del periodismo de la vieja escuela que hasta el último día luchó contra la enfermedad desde la primera línea. Cada mañana salíamos a primera hora de Damasco rumbo a Saqba, Harasta, Deraa o Zabadani, no paramos un solo día de cruzar las líneas de las dos sirias, la leal y la opositora a Bashar Al Assad, siempre con el olfato de Richard como seguro de vida.

Beeston recogió el testigo de su padre en la profesión y dio sus primeros pasos como periodista en The Daily Star, el diario libanés en lengua inglesa. Viajó a Beirut en plena guerra civil y allí empezó su idilio con la región que culminó con su fichaje por The Times, según el obituario que publica este mismo diario. Como miembro del periódico británico fue corresponsal en Jerusalén y Moscú durante una década, fue también corresponsal diplomático y desde 2008 era el máximo responsable del área de Internacional. Una de sus coberturas más aclamada fue el bombardeo de Halabja por parte del régimen de Sadam Husein en 1988 y su testimonio sirvió para certificar el uso de armas químicas contra la población kurda. Cubrió las dos guerras del Golfo, Chechenia y cuando el régimen sirio abrió a comienzos de 2012 las puertas a la prensa internacional fue uno de los primeros en llegar a Damasco. Su enfermedad no le frenó, sabía que el reloj corría en su contra y disfrutaba de cada reportaje, de cada entrevista como si fuera la última de su vida.

Richard Beeston, periodista, nació el 18 de febrero de 1963. Murió en Londres a los 50 años a causa de un cáncer

Posted in Siria | Tagged , , , | Leave a comment

Matar o morir, única opción en Siria

“La vida humana vale menos que una bala en Siria”, la frase más repetida en las calles de Damasco se debe a la actitud de combatientes como Abu Sakkar, nombre de guerra del comandante rebelde que extirpó corazón y pulmones de un adversario y los mordió ante una cámara. Un acto de “venganza” según confesó a la revista Time en una entrevista concedida por Skype en la que asumió la autoría de los hechos y alertó de que tiene otro video aún más sangriento.

Imagen de previsualización de YouTube

Abu Sakkar se llama en realidad Khalid Al Hamad y lidera una importante brigada de la oposición armada que lucha por el control de Qusair, ciudad estratégica próxima a la frontera con Líbano. Sakkar justifica su comportamiento aludiendo a las barbaridades cometidas por los soldaos y paramilitares del régimen. Su video es un mensaje al otro bando, 27 segundos para intimidar al rival y mostrarle lo que espera a quienes caigan en sus manos. Pero es también un mensaje a la comunidad internacional, que si tenía alguna duda sobre la naturaleza de la oposición armada, cada vez lo tiene más claro.

Las guerras tienen muchos frentes y el de la propaganda es uno de ellos. Abu Sakkar ha logrado el objetivo de intimidar a sus adversarios y, seguro que también a muchos civiles que vivan en su zona de influencia, pero ha servido de forma indirecta a los intereses del régimen que va sumando argumentos para hacer más sólida su teoría de que “toda la oposición es islamista”. Sirve también para unir las filas de alauitas y resto de sectas minoritarias que después de verlo seguro que albergan pocas dudas sobre el bando en el que deben estar. Matar o morir, única opción en esta nueva Siria. Apenas 24 horas después otro vídeo de ejecuciones públicas en la plaza de Raqqa volvió a lograr el mismo efecto.

Imagen de previsualización de YouTube

Los grupos armados de la oposición están fuera del control de la oposición política en el exilio, que poco más puede que condenar estas acciones frente a sus patrocinadores. Brigadas del Ejército Sirio Libre (ESL) y otras vinculadas al Frente Al Nusra imponen su ley en las zonas fuera del control del régimen, donde según los colegas que trabajan a ese lado impera un sistema de “señores de la guerra” parecido al afgano. En el pasado ha habido otros videos de este tipo como el del niño decapitando a un militar y, como el de Abu Sakkar, han intimidado tanto a los leales al régimen como a aquellos que quieren derrocarlo, pero temen más el remedio que la enfermedad.

Este vídeo es el último de una larga lista de imágenes brutales que salen del país árabe gracias a los dispositivos móviles e Internet. Dependiendo del contenido los dos bandos se acusan mutuamente, un mensaje que suma confusión a una situación cada vez más complicada, pero los sirios de a pie saben normalmente quién está detrás de cada crimen. En casos como el de Abu Sakkar no hay duda posible porque él mismo ha reconocido su acción. Cada día llegan vídeos de los resultados que tienen los bombardeos en zonas civiles, decapitaciones, torturas a detenidos, filas de cadáveres de mujeres y niños después de los combates en alguna aldea… ¿Qué será lo próximo?

Posted in Siria | Tagged , , , | Leave a comment

Exorcismo realista made in Izagirre

Nunca había volado a Alicante y tampoco había estado en Murcia. Tampoco había leído nunca un libro sobre la Real Sociedad. Así me encontré en el asiento 16 A del vuelo 8387 de Iberia con el libro de Ander Izagirre (Donostia, 1976) ‘Mi abuela y diez más’ en las manos. Lo tenía desde hacía días llamándome sin cesar desde mi mesilla de noche, compartiendo espacio con ‘Dios es redondo’ de Juan Villoro, pero el primer libro que iba a leer sobre la Real Sociedad precisaba de un momento especial como un vuelo iniciático.

Apaguen los móviles y abróchense los cinturones de seguridad. La azafata da sus instrucciones y mi mente ya está en aquel jodido 8 de junio de 2008. Ander lo vio en un bar, yo estaba en Mendizorroza con mi mujer Aloña, la persona más de la Real que conozco en la tierra tras la muerte de mi colega Asier Aranguren en 2006. En el descanso no pude aguantar más los nervios y me fui a los servicios y no salí casi hasta el final, lo que permitió asistir en directo al vomitivo debacle en el tiempo de descuento. Digo vomitivo porque se me hizo un nudo en el estómago que me subió a la garganta y me impidió hablar en horas. Hacía como los niños que se tapan la cara cuando llega alguna escena de miedo en la película de la tele, más que miedo aquello daba terror. Me prometí no volver a un campo de fútbol y desde entonces, lo confieso, me pongo cardiaco hasta cuando la Real juega un cuadrangular en verano. Vitoria me dejó tocado y sigo en proceso de rehabilitación. No he tenido fuerzas ni para repasar los minutos en YouTube.

Imagen de previsualización de YouTube

“Mi abuela y diez más” repasa la historia del club desde su nacimiento hasta el presente. Un repaso melancólico desde la vida pre Atocha en Donostia hasta el actual Anoeta, un monumento al cemento cuyo arquitecto está claro que debía ser por lo menos del Real Madrid. Es la única explicación para meter a un equipo acostumbrado a aquellos partidos míticos contra el once merengue que repasa Izagirre, dramáticos desde los tiempos de Di Stéfano. Al elemento antimadridista extendido en la afición txuriurdin, forjado según el autor en una mezcla deportivo política, en mi caso se suma el antibarcelonismo desde que los catalanes compraron de una tacada en 1988 a Txiki, Bakero y López Rekarte, para la mayoría un honor, para mí un saqueo en toda regla. Pero por encima de estas dos fobias creo que Ander evita con elegancia referirse al eterno rival y al equipo al que más gusto da ganar en casa, el vecino de la A8 por el que la fobia también es un elemento generalizado. Esta omisión, sin embargo, no creo que abra las puertas a ‘Mi abuela y diez más’ al mercado vizcaíno.

Dejé mi tarjeta de socio en 2008. Al cambiar de vida y empezar a viajar tanto apenas podía acudir a Anoeta, pero cada fin de semana soy un alma errante que va buscando buenas conexiones de Internet para seguir los partidos desde Kabul, Islamabad, Teherán o Trípoli. Como Ander, soy adicto a la Real, no al fútbol. Me hice socio en el 2000, justo unos días después de que el club hiciera público el fichaje de Gyorgy Demetradze, aunque nadie me cree, yo confiaba en el ‘torpedo’ de Tbilisi y me parecía increíble verle de blanquiazul, aunque luego resultara un fiasco con solo un gol en dos temporadas en las que disputó apenas 14 partidos.

El avión avanza sobre un cielo azul con nubes blanquitas dispersas. Una señal de que también Alá es de los nuestros. No hay apenas turbulencias, todo invita a que no levante la mirada de las 109 páginas. A diferencia de otros libros, en este no hay una sola página de sobra. Tengo la misma sensación que tenía cuando compraba discos y los podía escuchar de la primera a la última canción sin tener que saltarme alguna, una sensación que se acabó con el ‘Nevermind’ de Nirvana editado en 1991.

Como el catering es de pago, miserable y rácano servicio el de las aerolíneas españolas, tampoco las azafatas acuden con sus carritos si no se les llama así que nadie me interrumpe en este exorcismo realista que Ander logra con sus recuerdos. Los guipuzcoanos somos muy de clan, lo más parecido que he visto a los pastunes afganos. Me he emocionado con los abuelos Carlos y Joxemari, he alucinado con el tío Patxi, he tarareado Siniestro Total con el tío Iñigo y me han saltado las lágrimas con la abuela Pepi. El autor ha tirado de su cantera familiar, como ha hecho la Real en los últimos años, para mostrar lo extraordinaria que puede ser la vida de unos seres de carne y hueso.

Yo nunca fui a Atocha de la mano de mi padre Miguel Angel, porque este no es aficionado al fútbol. Intentó que yo saliera cazador, pero salí futbolero y he sido incapaz de pegar un tiro en mi vida. Mediocre en el campo, y eso que lo intenté con toda mi alma tanto en Idiazabal como en Beasain hasta juveniles, pero gran coleccionista de cromos, balones de reglamento y fan de aquella Real de Atocha que repartía entradas y pases entre los jugadores federados de Gipuzkoa. Mi primera camiseta era de la marca ‘Rasán’ tenía la publicidad de Bankoa (cuando la Real anunció Niessen pensé nada más leer la noticia en El Diario Vasco que se trataba de un jugador danés, pero mi tío Josemari, otro gran aficionado, me aclaró el malentendido) y la compré en Shanti Kirolak de Tolosa en 1990, tras la llegada de Dalian Atkinson, el Chipirón. A finales de temporada se la cambié a un lector de ‘Don Balón’ que ofrecía en un anuncio por palabras una camiseta oficial de la selección de la URSS que había pasado por Huelva años antes. Me arrepentiré siempre, pero la verdad es que la camiseta soviética es de coleccionista, con la hoz y el martillo en un escudo de cuero y las letras CCCP en el pecho.

Ander recuerda el gol de Zamora. Pero mi familia no era futbolera así que creo que mi primer recuerdo realista fue en la final de Copa de Zaragoza de 1987 que la vi en Ataun junto a mi abuela Jesusa, que puso una vela a San Felicísimo y rezó no recuerdo cuantos padrenuestros para que el equipo ganara, y ganó. Desde entonces conservo el rito de las velas. Esa noche los tradicionales cohetes de Patxi Alcorta resonaron con fuerza en la cuenca del Agaunza. Después empecé a ir a Atocha a esa grada de pie donde los mayores meaban en botellas de Insalus porque no había manera de poder llegar al servicio cuando aquello se llenaba. De todos los partidos que vi allí me quedo con el europeo del Stuttgart de 1988 en el que Fuentes falló un gol cantado a puerta vacía que nos condenó a los penaltis donde los alemanes nos superaron. Creo que fue mi primer gran fiasco como aficionado, pero incomparable a lo de Vitoria.

El vuelo sigue sin incidencias. Ni una miserable turbulencia. Es el vuelo de ‘Mi abuela y diez más’. De nada ni nadie más, pero en vez de una crítica literaria esto es un strip tease realista que ha logrado sacar muchas cosas que llevaba dentro. El 4 de octubre de 2008 yo también vi el partido contra el Sevilla Atlético y es curioso que también quedó grabado en mi cabeza el cemento vacío del Pizjuán y hasta recordaba el nombre de Pukki como goleador de aquel bodrio. Pero después de mucho sufrir y penar por segunda, el 5 de junio de 2010 volví a un campo de fútbol a ver a la Real en directo. Viajé de Kabul a la capital gaditana y allí me reuní con mi mujer, hija y demás parientes que, gracias a las entradas facilitadas por Mikel Labaka, pudimos ver en directo el 1-3. Me volví a vestir una camiseta blanquiazul y desafiando el gafe de Vitoria entré al campo rezando a San Felicísimo y pidiendo que mi abuela Jesusa no frenara el ritmo de rosarios desde el cielo. Como fan de Demetradze, mi hombre en aquel equipo era Carlos Bueno, que no falló y con un hat trick (gracias Axel) nos dio paz y tranquilidad para subir a primera. Tengo debilidad por estos futbolistas capaces de lo mejor y de lo peor, gente que puede levantar a la grada o derrumbar un estadio de impotencia.

Animo a todos los que lo lean a que escriban unas líneas con sus experiencias realistas y se las envíen al autor. Será un ejercicio para que en el futuro aquellos que vengan a jugar, entrenar o dirigir la entidad no caigan en los errores que no hace mucho llevaron al club a una especie de torre de Babel inflada y sin personalidad. Que no, que este es el equipo de miles de Ander, Mikel, Pepi, Carlos, Joxemari… y eso es lo que queremos. Nada más.

El avión aterriza en una Alicante lluviosa. Me espera Vicente, voluntario de Médicos Sin Fronteras, para llevarme a Murcia donde la organización realiza una campaña de sensibilización. He visto cosas terribles en los últimos años de mi vida. Terribles. Ramón Lobo dice que estoy pasando por la crisis de los periodistas que nos dedicamos a conflictos y que nos damos cuenta que nuestro trabajo no puede cambiar nada. Quizás por esa mala conciencia, por ese realismo mío colaboro con MSF desde 2006 porque ellos sí que cambian las cosas sobre el terreno. Pese a todo, y como le ocurre al autor del libro, esté donde esté el resultado de la Real siempre es importante para mi estado de ánimo. Es algo frívolo e inexplicable, pero mentiría diciendo lo contrario. Es algo irracional que a Ander se le metió en el disco duro con la equipación que le dejaron los Reyes Magos en 1982 en casa de sus abuelos maternos y a mí con las bandejas de las dos Ligas que regaló la Kutxa y que estaban en todas las casas de la provincia y parecían no envejecer. Nos queda una hora de coche hasta Murcia y me suena el móvil. Es mi colega Mike Elkin que me llama para decirme que The New York Times publica un reportaje que les envié sobre Siria. Esta noticia se suma a la lista de primeras veces que ha rodeado a ‘Mi abuela y diez más’, un libro único y obligatorio para todos los que vemos el mundo del balón en blanco y azul.

Posted in Sin categoría | Tagged , , | Leave a comment

Beasain 2013

BOMBAY

Imagen de previsualización de YouTube

LIBIA

Imagen de previsualización de YouTube

ROBIN FOOD

Imagen de previsualización de YouTube

EMBED

Imagen de previsualización de YouTube
Posted in Sin categoría | Leave a comment

Narco vuelos en Afganistán

Año tras año los informes de la ONU sobre el cultivo del opio en Afganistán dejan clara la situación. Por primera vez desde 2008 el país asiático superará las 157.000 hectáreas, pero ya no importa porque 2014 está a la vuelta de la esquina y todos tienen prisa por salir cuanto antes. Cada vez que en los últimos  años he preguntado a un miembro de la OTAN sobre el opio me ha respondido que “es tema de los afganos” y que excede sus competencias. Todos unen insurgencia con narcotráfico, pero nadie le mete mano porque “es un tema afgano”. Tan afgano que tras la salida de las fuerzas extranjeras el país puede copar el 90 por ciento del mercado mundial de adormidera.

Soldados americanos patrullando en Kandahar en marzo de 2010. (M.A)

Británicos y estadounidenses han tenido bajo su control, o lo han intentado, las provincias de mayor producción. Helmand y Kandahar son el epicentro de la plantación de opio mundial y a la vez el lugar donde más bajas han sufrido ambos ejércitos. Alguien debería explicar cómo es posible este sobrecultivo en una zona totalmente militarizada, sometida a la vigilancia de aviones no tripulados y demás inventos occidentales que parecen no haber dedicado un minuto a frenar el tráfico del opio.

Esto no se les escapa a los afganos de a pie. Además de aumentar el consumo en el propio país, el rumor general es que la OTAN saca en aviones el opio del país en vuelos nocturnos. Un rumor que de tanto repetirlo se lo terminan creyendo y se transmite de unos a otros hasta formar una verdad incuestionable. A mí me lo confesaron “sin duda” en Lashkar Gah, capital de Helmand, en 2010 y cada vez que se escuchaba el motor de un avión me decían, “¿no lo oyes? Así cada día”. En esta provincia los millones que se iban a destinar a los programas de erradicación acabaron en los bolsillos de las autoridades en uno de los mayores fiascos sufridos por los británicos en la última década. Esta leyenda de los aviones nocturnos sirve también para el robo de las piedras preciosas, que para la inmensa mayoría también se lleva la OTAN.

Puestos a analizar los logros de la operación de la OTAN habría que destacar el hecho de sentar las bases para que un narco estado florezca en el corazón de Asia. Seguro que una vez consumada la retirada empezarán las condenas a Kabul por este asunto que ha sido una guerra perdida desde el comienzo.

Posted in Afganistan | Tagged , , , | 1 Comment

“Hay que retirar las estatuas de Assad”

DAMASCO. Se acaba de ir la luz en Mezze y el generador ruge en el jardín de la residencia de Ali Haidar. El líder del Partido Nacional Socialista Sirio, que perdió a un hijo hace un año después de que le tirotearan en plena carretera, dejó la oposición en otoño para aceptar el reto de establecer la nueva cartera de Reconciliación Nacional y demostrar que “el cambio se puede realizar desde dentro”. De momento apenas cuenta con personal para afrontar una tarea que muchos consideran imposible y para la que está usando la red de colaboradores tejida en la sombra de la clandestinidad por su partido durante años en todo el país. Repasa un informe que acaba de enviar al presidente con varias reformas que considera importantes, entre ellas la retirada de las estatuas de Hafez Al Assad de las calles porque “generan división”.

Haidar en su despacho de Mezze. (M.A)

-¿Qué hace un político de la oposición nacional dentro del Gobierno?

-Yo soy un ministro de Siria, no un ministro de Al Assad, me debo a este país y no a una sola persona. Acepté el cargo porque creo que el cambio hay que hacerlo desde dentro. Hemos logrado montar la estructura de trabajo contra el reloj y ya empezamos a ser operativos.

 -Después de dos años de guerra con fuerte carácter confesional, ¿es posible mantener unido al país?

-Es prioritario reducir la tensión entre los dos bandos, calmar el estrés general que se ha generado en estos meses para lograr la reconciliación social y política entre los sirios. Cada día que pasa la crisis se agudiza y es más complicada de solucionar, pero creo que estamos a las puertas de un proceso negociador. El problema son los radicales de cada lado porque cualquier diálogo precisa más coraje que llevar un arma.

 -Los secuestros son unas de las mayores preocupaciones entre la población, ¿ha logrado algún avance su ministerio?

-Cuando nos llega un caso de secuestro intentamos ser los mediadores, el problema que nos encontramos es que en la mayor parte de casos se deben a motivos criminales, no a causas políticas o sectarias. Es más importante lo que tu familia pueda pagar que la secta a la que pertenezcas, y entonces poco podemos hacer. Esto es consecuencia de la inseguridad originada por la revuelta, pregunta a cualquier sirio y te dirá que la vida era mucho mejor hace dos años. El mayor logro de los últimos dos añis y de la llamada ‘primavera árabe’ ha sido la libertad de expresión, ahora podemos expresar abiertamente lo que pensamos, pero las condiciones de vida son peores que antes.

 -¿Y qué pasa con los miles de presos en manos de las fuerzas de seguridad?

-Intentamos ayudar a las familias a encontrar a sus parientes encarcelados por las fuerzas de seguridad, aunque si han tenido la mala suerte de caer en manos de los Comités Populares (milicias creadas para la defensa de las minorías religiosas) lo llamamos directamente desaparición porque ellos actúan al margen de la ley. Es fundamental acabar con la política de detenciones arbitrarias, mejorar el contacto con las familias y acelerar los interrogatorios para saber si uno es o no culpable. Lo que me gustaría es matizar las cifras de la oposición nacional y extranjera cuyas cifras están entre los 78.000 y 160.000, creo que exageran y no van restando a los amnistiados, que también son miles.

-Cada vez es mayor el descontento con los Comités Populares, ¿piensa tomar el Gobierno alguna medida?

-Es inaceptable su comportamiento en las calles y por eso hemos pedido su regularización. En un plazo de dos semanas esperamos que operen ya dentro del marco legal y se integren en lo que se ha bautizado como el nuevo Ejército de Defensa Nacional bajo mando directo de militares.

-¿Ve fuerte al presidente Assad?

-Es un hombre duro y si gana las elecciones de 2014 podría incluso seguir en el poder, pero desde nuestro ministerio entendemos que su familia crea división entre los sirios y por eso le hemos propuesto, por ejemplo, la retirada de las estatuas de su padre de las calles.

-¿Hubiera aguantado estos dos años sin la ayuda de Rusia, China o Irán?

-El apoyo internacional en forma de ayuda material y los vetos a cualquier resolución del Consejo de Seguridad han reforzado la gestión de Assad de esta crisis. La comunidad internacional se ha dado cuenta de que por la fuerza no van a poder derrocarle. La hoja de ruta que presentó Assad el presidente, en la que tomé parte directa, me parece un buen punto de partida para alcanzar una solución.

-Usted que tiene contactos con el otro bando, ¿piensa como los medios oficiales que todos los opositores son terroristas?

-No son todos terroristas, hay muchos grupos distintos y motivaciones distintas en su lucha. Tenemos contacto directo con ellos, también con la gente del Ejército Sirio Libre (ESL), con los que no tenemos nada que hablar es con los radicales de Al Qaeda.

*Entrevista realizada a comienzos de marzo en Damasco

Posted in Siria | Tagged , , , , | Leave a comment

La película que Arabia Saudí quiere silenciar

DAMASCO. Najdat Anzour vive en la planta baja de un edificio y rodeado de medidas guardias de seguridad. “Ahora llevo aún más protección cuando viajo al extranjero, esta película no ha sentado nada bien”, bromea el director sirio más famoso del país que tras arrasar en los últimos años con sus series para televisión ha dado el salto a la gran pantalla con ‘El rey de la arena’. Rodada en inglés para burlar la censura del mundo árabe y con el italiano Fabio Testi como protagonistas principal en el papel del rey Abdulaziz Ben AbdulRahman Ben Faisal Al Saud, Anzour ha cruzado la línea roja y señalado directamente a Arabia Saudí como la cuna del terrorismo islamista. “El radicalismo nació allí de la mano del wahabismo y ahora, además de ideas, cuentan con dinero para financiar sus acciones con lo que son mucho más peligrosos”, señala Anzour, quien asegura haber invertido en la cinta 12 millones de dólares, toda su fortuna personal. El reino saudí ha intentado comprar los derechos “para luego destruir la película y que nadie la pueda ver, pero es innegociable”, asegura. Basada en los libros del espía británico y asesor del Ben Faisal, Jack Philby, interpretado por el también británico Bill Fellows, la película narra la reconquista de Riad y la posterior coronación de Ben Faisal como primer rey de la dinastía saudí.

Anzour junto al cartel de la película. (M.A)

 ‘El rey de la arena’ es el último acercamiento al mundo de terrorismo de un director que antes ya había tocado en sus series los ataques del 11S o Londres y que piensa que “para los sirios es ahora también de gran actualidad porque después de ver este fenómeno en países vecinos por primera vez lo sufrimos de manera directa”. La crisis política en el país ha pasado factura al sector audiovisual y los árabes ya no compran producciones sirias dentro de la política de castigo impulsada por la Liga Árabe. Mientras que Egipto es el Hollywood del cine en árabe, Siria era el epicentro de las series televisivas que arrasan cada ramadán en estos países. Pero la revuelta contra Assad ha empujado a la mayor parte de actores y directores al exilio y ahora apenas hay diez series en marcha, cuando antes de la guerra la media era de cuarenta por año.

Anzour compagina la promoción de la película, que se estrenará próximamente en Londres, con la grabación de una nueva serie, esta vez sobre el conflicto interno en su país. “Soy como un soldado, pero mi fusil es la cámara. La cuestión no es ahora la continuidad o no de Bashar, está en juego el futuro de Siria y para ello la coexistencia entre sectas es primordial”, opina este director que asegura ser “el único al que el presidente visita en los rodajes. Es un gran amante de la fotografía y ha venido en más de media docena de ocasiones porque le gustan los exteriores que elijo”. Su foto con Bashar preside un salón desordenado y poco iluminado con una gran pantalla de plasma con el canal Fox News sintonizado. En unos días saldrá para Londres y desde allí espera que la siguiente escala sea Nueva York, su sueño es proyectar ‘El rey de la arena’ en la Zona Cero.

Posted in Siria | Tagged , , , , , | Leave a comment

La ciudad de las mil y una bombas

BAGDAD. Si el vuelo sale a las cuatro de la tarde hay que empezar el maratón de puestos de control como mínimo a la una. Para los que no disponen del pase especial necesario para viajar en coche hasta la terminal, solo al alcance de un selecto grupo, todo empieza en una parada de autobús desde la que a lo lejos se divisa el aeropuerto. Tras poner todos los equipajes en el maletero y comprobar que no hay asientos libres, el conductor arranca y cruza la primera barrera. Unos minutos después detiene el motor y abre las puertas para que suban dos jóvenes que lucen en sus camisas el logo de G4S, la empresa de seguridad que se encarga de la gestión de los accesos al aeropuerto. Piden pasaportes y billetes de avión (aquí no sirve el ticket electrónico) y dan el ok para avanzar.

Espadas de Qādisiyya, como el aeropuerto, herencia del régimen de Sadam. (M.A)

Apenas unos metros más adelante hay que volver a parar. Esta vez el conductor indica que hay que dejar el vehículo, sacar todas las maletas y esperar la inspección canina. Un pastor alemán se acerca y recorre la larga fila de maletas, luego sube al autobús y olfatea los asientos. Cuando termina su tarea los pasajeros deben pasar por una caseta para que otros jóvenes de G4S procedan a la inspección manual del equipaje. Los tiempos de espera en cada parada se alargan porque hay que revisar a todo un autobús y este no reinicia la marcha hasta completar el pasaje.

Con la maleta revisada por perros y humanos hay que volver a enseñar pasaporte y billete para montarse de nuevo en el autobús. A las dos en punto el aeropuerto ya se puede tocar con las manos. Tras una nueva barrera, el conductor para el motor frente a uno de los accesos a la terminal. Vuelta a descargar el equipaje y a ponerlo en fila para una segunda inspección canina. Mientras los perros hacen su trabajo, hay que volver a mostrar pasaporte y billete por tercera vez. Si todo va bien uno ya puede enfilar a la puerta de acceso. Llegados a este punto conviene quitarse reloj, cinturón y meter móviles y carteras en una de las maletas que se vayan a llevar en cabina porque hasta que se accede al avión esperan cuatro escáneres de maletas y cacheos, todos ellos dentro de la terminal y separados apenas unos metros unos de otros.

El aeropuerto solo opera durante el día por motivos de seguridad. El despliegue de personal de G4S es colosal, también el de buscavidas que esperan en cada parada de este calvario viajero para ayudar con las maletas a cambio de una propina, es el toque árabe en un sistema de trabajo puramente occidental. Llama la atención que en ningún momento se utilizan esa especie de antenas que emplean los soldados en los puestos de control de la capital y que parecen un auténtico timo busca-explosivos.

La facturación ha mejorado mucho respecto al pasado reciente, aunque también hay que ser paciente. El aeropuerto fue construido en 1982 y se conserva en buen estado pese a todas las calamidades vividas por el país. Totalmente enmoquetado y con asientos de cuero negro, el techo es alto y a base de cientos de bóvedas de las que cuelgan pequeños cilindros blancos como motivo de decoración. Un aeropuerto que ahora funciona a la medida de la ‘ciudad de las mil y una bombas’, como bromean algunos iraquíes jugando con la mítica colección de relatos de Oriente Medio.

Cuando uno sale de Bagdad no sabe cuándo volverá. Informativamente hablando el país ha salido de la parrilla preferencial de temas, pero hay un montón de historias esperando en estas calles. La guerra fue la más mediática de la historia, pero la posguerra apenas ha recibido atención, un espejo al que se puede mirar Afganistán. Los ciudadanos de a pie lo prefieren así, la salida de la prensa y el desinterés mundial ha sido directamente proporcional a la mejora de su calidad de vida. Bagdad es una ciudad militarizada con puestos militares o vehículos blindados cada pocos metros, pero el enorme despliegue de fuerza no puede evitar que periódicamente se cuelen coches bomba o las milicias campen a sus anchas en ciertas zonas. Tan solo el martes hubo 17 explosiones en la capital, 10 de ellas coches bomba. Pese a todo los iraquíes miran hacia adelante y rezan para que la clase política de la era post Sadam muestre algo de la coherencia que le ha faltado hasta el momento y no les lleve a una nueva guerra sectaria como la de los años 2005 y 2006.

Posted in Irak | Tagged , , , , , | Leave a comment

Irak sigue con la cartilla de racionamiento

BAGDAD. La cartilla de racionamiento sigue vigente en Irak. Cada ciudadano del país tiene derecho a recibir mensualmente su ración de aceite de oliva, arroz, azúcar y harina como lo viene haciendo desde 1996 cuando Sadam Husein puso en marcha este plan de ayuda. “Funciona peor y es menos puntual que entonces, nunca está listo a principios de cada mes”, se quejan algunos ciudadanos consultados a quienes lo que más les duele es que pese a nadar en petróleo el 23 por ciento de los 30 millones de iraquíes vive bajo el umbral de la pobreza, según el ministerio de Planificación. El Gobierno trató de poner final a la cartilla, pero el ayatolá Sistani declaró la comida “intocable” y se opuso al plan de las autoridades de dar una cantidad de dinero a cada persona en lugar de los alimentos. Y en Irak, quien manda de verdad sobre el 70 por ciento de la población, es el ‘marjaie’ (líder espiritual y guía supremo) chií de Nayaf. La única variación respecto a la época de la dictadura es que ahora los funcionarios que ganen más de 1,5 millones de dinares al mes (unos 1.000 euros al cambio) pierden el derecho a su ración porque se considera que no la necesitan.

Donde estaba Sadam, su lugar lo ocupan los ayatolás. (M.A)

Junto a la cartilla, el funcionariado es otra de las herencias baazistas. Todos los iraquíes quieren un trabajo oficial para tener un salario mensual asegurado y, aunque no hay cifras oficiales, el ejército de funcionarios debe ser impresionante. Solo en las fuerzas de seguridad hay más de medio millón de iraquíes, entre Policía y Ejército, y cuando se entra en edificios como la Biblioteca Nacional se encuentran hasta ocho personas en la recepción mirándose entre ellas y sin hacer nada especial porque, como ocurría hasta 2003, los únicos con capacidad ejecutiva son los directores o sus segundos, el resto de trabajadores permanece a la sombra y no quiere ningún tipo de responsabilidad.

Los autobuses de dos pisos han vuelto a las calles de Bagdad, son nuevos Twin Star de la casa Elba que se fabrican en Jordania. Sobresalen entre el caos circulatorio donde cada atasco es una pelea por la supervivencia. A la hora de trabajar es fundamental centrarse en una zona concreta y no moverse demasiado porque se puede perder el día en la carretera a causa de los puestos de control y el cierre sorpresivo de rutas “por motivos de seguridad”. El trabajo de la prensa es más sencillo que en la época de Sadam, según los veteranos consultados, pero la dichosa carta (‘kitab’, en árabe, una palabra que se memoriza de tanto escuchar) de la Gobernación de Bagdad sigue siendo imprescindible para sacar una cámara. Un papel verde en el que se autoriza al trabajo en las calles de la capital, para salir a otras ciudades hay que pedir otros salvoconductos. En pocos metros le pueden pedir a uno la carta varias veces porque no hay coordinación entre los puestos de control. Hay que tener paciencia, poner buena cara y esperar a que den el ‘ok’ por radio para avanzar.

Posted in Irak | Tagged , , , , | Leave a comment

Bastiones laicos en un Bagdad islamizado

BAGDAD. Ni Sadam, ni la ocupación, ni la guerra sectaria han podido con el Club de Escritores de Bagdad. Este templo de las letras en el corazón de Karrada es un bastión del laicismo radical dentro de una sociedad cada vez más presa de los partidos religiosos de marcado carácter sectario. Inaugurado en 1959, durante el día es centro de reunión para novelistas y poetas y a media tarde abre sus puertas el local anexo, el club iluminado por bombillas de colores y forrado de un suelo de moqueta granate en el que corre la cerveza y se forman las tertulias más sesudas de la capital hasta bien entrada la noche. Un espacio con aire de discoteca decadente, donde lo único que rompe la armonía retro es una televisión de plasma. Un espacio con mucho sabor.

Mozahem, Shaker y Hamid, habituales del Club de Escritores de Bagdad. (M.A)

Hamid Al Hassani es uno de los habituales del lugar desde que decidiera regresar “de forma casi definitiva” de su exilio en España. Guionista de telenovelas, su negativa a afiliarse al Baaz le obligó a huir del país en 1979 y tras pasar unos años trabajando para la televisión argelina saltó a Madrid de donde no regresó por primera vez a su país hasta 2004. “Este país es un tren muy potente que después de décadas descarrilado vuelve a estar sobre los raíles y es capaz de arrastrar miles de vagones”, señala mientras pide la primera cerveza de la noche, una lata de Tuborg de 50 cl que llega acompañada de un cuenco de garbanzos cocidos y un platillos con granitos de granada, una fruta originaria de la antigua Mesopotamia.

También se pueden pedir Efes, Miller o Budweisser. No se sirven cafés, ni tés, el único refresco disponible es una especie de 7-Up local. El doctor Mozahem Husein se sienta en la silla libre al lado de Hamid. Al preguntarle por su vida anterior a la caída del régimen da una calada intensa a su cigarrillo y tras soltar todo el humo confiesa que “añoramos la seguridad, es cierto, pero el nivel de vida actual no se puede comparar. Como profesor de universidad ganaba tres dólares al mes, ahora tres mil. El problema de que el país no despegue es esta democracia importada por los americanos, a diferencia del resto de democracias aquí la mayoría no puede gobernar. Suníes y kurdos boicotean una y otra vez cualquier decisión de los chiíes, que nos guste o no son la mayoría”.

El novelista Shaker Al Mayah es el tercer invitado a una mesa donde con el paso de la tarde se acumulan las latas de cerveza y hay que cambiar los ceniceros rebosantes de colillas. Acaba de publicar ‘Tras las cenizas’, una obra inspirada en el Irak de los años cincuenta “cuando los campesinos eran fuertemente oprimidos por el sistema feudal”.  Ex alto mando del Ejército de Sadam y veterano de la guerra de Irán, desde su jubilación en 1991 se dedica a la literatura y al periodismo político y confiesa que “cuando vimos caer al dictador nos alegramos de verdad, pero gradualmente la esperanza se fue esfumando a causa de la violencia sectaria, los ataques de Al Qaeda y las sucesivas crisis políticas. Tener estos partidos religiosos en el poder es un fracaso”.

Al Mayah es quien mejor conoce la historia de un club para el que el giro al Islam de Sadam en 1994 fue el primer aviso serio. “Entonces nos obligaban a meter la bebida a escondidas y bebíamos cerveza en tazas de té”, recuerda el novelista. Tras la caída de la dictadura volvió la libertad en la venta de alcohol, pero empezaron a florecer las milicias islamistas que “en tres ocasiones vinieron a cerrarlo por inmoral, pero les pagábamos una especie de multa en forma de soborno y se marchaban, solo querían dinero”. El responsable del centro ha sido secuestrado en dos ocasiones, pero nada ha podido con el viejo club de escritores que, como cada noche, sirve de refugio para esta pequeña élite que lucha desde la sensibilidad contra la deshumanización de una sociedad saturada de violencia.

Posted in Irak | Tagged , , , , | Leave a comment